Sin duda, una experiencia que merece muchísimo la pena y que repetiría una y otra vez. Desde el primer momento, gracias a Pablo, fueron todo risas, buenos momentos y muchas ganas de lanzarse al mar a conocer ese gran mundo. Al principio impone estar metido entre todos esos animales y plantas que no conoces, pero en todo momento me sentí segura y al final, por desgracia, el tiempo se me pasó volando.
Si algún día vuelvo a Mallorca, será actividad obligatoria volver a bucear con Pablo.